Por Jesús Rojas
En la actualidad la población indígena en Latinoamérica supera los 45 millones de personas lo que representa el 8,3% de la región. Tras la crisis sanitaria la incertidumbre es: ¿Qué salida tendrá la crisis del capitalismo?
La historia de nuestra América nos enseña que el genocidio de nuestros pueblos no solo fue por la fuerza de las espadas y por la Biblia, que traían consigo los conquistadores en 1492, sino que también hubo un factor epidemiológico clave para el exterminio de nuestros pueblos, como fueron las enfermedades importadas del tifus, viruela, entre otros.
Luego de la conquista de América, también hubo epidemias como la malaria, el sarampión e influenza que atacaron a los territorios indígenas. En ese sentido, tras la pandemia provocada por el Covid-19, los pueblos indígenas reclaman una atención urgente debido a que la propagación podría generar un nuevo etnocidio.
Los pueblos indígenas son los que más cuidan la naturaleza. En estos tiempos son ellos los que más resisten al modelo extractivista, pero tras el avance de la pandemia en sus territorios se pone en peligro sus vidas y, por ende, la tierra y la naturaleza. Una aniquilación de los pueblos originarios dejaría vía libre a las trasnacionales que luego de la pandemia volverán a reactivar e intentarán expandir sus actividades bajo el precepto empresarial: “cómo ganar más dinero en el menor tiempo posible”.
En la actualidad la población indígena en Latinoamérica supera los 45 millones de personas (aproximadamente toda la población de Argentina), lo que representa el 8,3% de la región. Además, se registran 826 comunidades de pueblos indígenas diversos que están en peligro de existencia por las pésimas condiciones del sistema sanitario y debido a que no cuentan con apoyo de las autoridades gubernamentales para frenar la propagación del Covid-19.
Sin poblaciones indígenas no existe defensa de la naturaleza, porque son los únicos que ponen resistencia a los avances extractivistas de las grandes transnacionales. El filósofo Noam Chomsky, una vez dijo: “Es bastante irónico que la llamada gente ‘menos avanzada’ (en referencia a los indígenas) son los que toman la iniciativa para tratar de protegernos a todos nosotros, mientras que los más ricos y poderosos entre nosotros son los que están tratando de llevar a la sociedad hacia la destrucción”.
El ex presidente indígena de Bolivia, Evo Morales, hace unos años nos advertía: “el hombre no puede vivir sin el planeta, pero el planeta para su existencia no depende del hombre”. Estas declaraciones nos tienen que enseñar que si los pueblos indígenas (defendedores del planeta) están en peligro también está en peligro la supervivencia de la humanidad, porque post Covid-19 en el mundo se agudizará la destrucción de la humanidad.
En la Amazonia, 20.000 indígenas han sido contagiados en una región que alberga más de 2.400 territorios nativos en ocho países: Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana y Surinam. En ese sentido, La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó sobre el impacto “desproporcionado” de la pandemia de Covid-19 en indígenas y mujeres en las Américas, situándolos entre los grupos vulnerables.
“Estamos cada vez más preocupados por los pobres y otros grupos vulnerables con mayor riesgo de enfermedad y muerte por el virus”, dijo la directora de la OPS, Carissa Etienne. Además, las poblaciones indígenas están expuestas a la malnutrición, desnutrición, diabetes y distintas enfermedades como la tuberculosis, la malaria, el dengue, entre otros, y que en muchos casos termina en la muerte.
Por otro lado, José Gregorio Díaz Mirabal, responsable de La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica) sostuvo que son aproximadamente 500 comunidades indígenas que existen en la región y por lo menos 66 pueblos en aislamiento voluntario. “Como pueblos indígenas estamos en peligro de extinción. Hasta el 2 de abril no había ningún hermano muerto por Covid-19, ahora superamos los 40. No podemos seguir esperando a los gobiernos ni las políticas sociales de los países”, detalló.
La pandemia está afectando con mayor intensidad a los pueblos transfronterizos en países como Perú, Colombia, Brasil, Guyana y Bolivia. “En las fronteras no hay hospital, no llegan las medicinas, no hay apoyo humanitario. De no tomarse medidas en esas localidades habrá un etnocidio”, advirtió Díaz Mirabal.
Hace seis años el economista francés Thomas Piketty publicó su libro “El capital en el siglo XXI”, en ella sacó a la luz que el 1 % de la población mundial concentraba más del 50 % de la riqueza mundial. Más allá de la denuncia de Piketty, la desigualdad social se fue recrudeciendo y eso se refleja en el informe de la ONG Oxfam, en el que hace unos meses publicó que 26 multimillonarios poseen la riqueza de 3.800 millones de pobres, eso representa a la mitad de la población mundial.
Según estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Covid-19 hará desaparecer globalmente - solo entre abril y junio de este año - el 6,7% de las horas de empleos, lo que equivale a la pérdida 195 millones de puestos de trabajo a tiempo completo. El Covid-19 podría llevar a 500 millones de personas a la pobreza. En su informe anual de 2019, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) destacó que la pobreza de las y los indígenas es 26% mayor a la de las personas no indígenas. ¿Qué le espera a los pueblos indígenas post covid-19?
Para palear la crisis sanitaria y combatir al Covid-19, muchos países de la región están tomando deuda con los Organismos Internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otros. ¿Con el préstamo se invertirá en el sistema sanitario para evitar la propagación de la pandemia en los territorios de los pueblos indígenas? Es una incertidumbre. Solo hay certezas que post Covid-19 se calcula que los países para pagar sus deudas en unos años tendrán que ajustar entre 2 o 3% en el gasto público.
¿La crisis provocada por el propio capitalismo tendrá una salida para beneficiar a la mitad de la población mundial donde están incluidos nuestros pueblos indígenas o será para recrudecer la desigualdad social? Es una pregunta que no tiene una respuesta esperanzadora, pero tampoco concreta; sino que dependerá de los lazos que los pueblos van tejiendo y consolidando para expresarse contra el modelo económico vigente.
Luego de la conquista de América, también hubo epidemias como la malaria, el sarampión e influenza que atacaron a los territorios indígenas. En ese sentido, tras la pandemia provocada por el Covid-19, los pueblos indígenas reclaman una atención urgente debido a que la propagación podría generar un nuevo etnocidio.
Los pueblos indígenas son los que más cuidan la naturaleza. En estos tiempos son ellos los que más resisten al modelo extractivista, pero tras el avance de la pandemia en sus territorios se pone en peligro sus vidas y, por ende, la tierra y la naturaleza. Una aniquilación de los pueblos originarios dejaría vía libre a las trasnacionales que luego de la pandemia volverán a reactivar e intentarán expandir sus actividades bajo el precepto empresarial: “cómo ganar más dinero en el menor tiempo posible”.
En la actualidad la población indígena en Latinoamérica supera los 45 millones de personas (aproximadamente toda la población de Argentina), lo que representa el 8,3% de la región. Además, se registran 826 comunidades de pueblos indígenas diversos que están en peligro de existencia por las pésimas condiciones del sistema sanitario y debido a que no cuentan con apoyo de las autoridades gubernamentales para frenar la propagación del Covid-19.
Sin poblaciones indígenas no existe defensa de la naturaleza, porque son los únicos que ponen resistencia a los avances extractivistas de las grandes transnacionales. El filósofo Noam Chomsky, una vez dijo: “Es bastante irónico que la llamada gente ‘menos avanzada’ (en referencia a los indígenas) son los que toman la iniciativa para tratar de protegernos a todos nosotros, mientras que los más ricos y poderosos entre nosotros son los que están tratando de llevar a la sociedad hacia la destrucción”.
El ex presidente indígena de Bolivia, Evo Morales, hace unos años nos advertía: “el hombre no puede vivir sin el planeta, pero el planeta para su existencia no depende del hombre”. Estas declaraciones nos tienen que enseñar que si los pueblos indígenas (defendedores del planeta) están en peligro también está en peligro la supervivencia de la humanidad, porque post Covid-19 en el mundo se agudizará la destrucción de la humanidad.
En la Amazonia, 20.000 indígenas han sido contagiados en una región que alberga más de 2.400 territorios nativos en ocho países: Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana y Surinam. En ese sentido, La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó sobre el impacto “desproporcionado” de la pandemia de Covid-19 en indígenas y mujeres en las Américas, situándolos entre los grupos vulnerables.
“Estamos cada vez más preocupados por los pobres y otros grupos vulnerables con mayor riesgo de enfermedad y muerte por el virus”, dijo la directora de la OPS, Carissa Etienne. Además, las poblaciones indígenas están expuestas a la malnutrición, desnutrición, diabetes y distintas enfermedades como la tuberculosis, la malaria, el dengue, entre otros, y que en muchos casos termina en la muerte.
Por otro lado, José Gregorio Díaz Mirabal, responsable de La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica) sostuvo que son aproximadamente 500 comunidades indígenas que existen en la región y por lo menos 66 pueblos en aislamiento voluntario. “Como pueblos indígenas estamos en peligro de extinción. Hasta el 2 de abril no había ningún hermano muerto por Covid-19, ahora superamos los 40. No podemos seguir esperando a los gobiernos ni las políticas sociales de los países”, detalló.
La pandemia está afectando con mayor intensidad a los pueblos transfronterizos en países como Perú, Colombia, Brasil, Guyana y Bolivia. “En las fronteras no hay hospital, no llegan las medicinas, no hay apoyo humanitario. De no tomarse medidas en esas localidades habrá un etnocidio”, advirtió Díaz Mirabal.
El problema es el capitalismo
El problema no es el Covid-19, el problema es el capitalismo. La crisis del capitalismo se inicia en el 2007 - 2009, pero en estos tiempos se recrudece y con ella se desnuda las desigualdades sociales. En la actualidad, se pone en evidencia las políticas neoliberales que tras décadas de privatizaciones la salud pasó de ser un derecho a un servicio para quienes lo pueden pagar. Más allá de la crisis sanitaria, la incertidumbre es: ¿Qué salida tendrá la crisis del capitalismo?Hace seis años el economista francés Thomas Piketty publicó su libro “El capital en el siglo XXI”, en ella sacó a la luz que el 1 % de la población mundial concentraba más del 50 % de la riqueza mundial. Más allá de la denuncia de Piketty, la desigualdad social se fue recrudeciendo y eso se refleja en el informe de la ONG Oxfam, en el que hace unos meses publicó que 26 multimillonarios poseen la riqueza de 3.800 millones de pobres, eso representa a la mitad de la población mundial.
Según estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Covid-19 hará desaparecer globalmente - solo entre abril y junio de este año - el 6,7% de las horas de empleos, lo que equivale a la pérdida 195 millones de puestos de trabajo a tiempo completo. El Covid-19 podría llevar a 500 millones de personas a la pobreza. En su informe anual de 2019, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) destacó que la pobreza de las y los indígenas es 26% mayor a la de las personas no indígenas. ¿Qué le espera a los pueblos indígenas post covid-19?
Para palear la crisis sanitaria y combatir al Covid-19, muchos países de la región están tomando deuda con los Organismos Internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otros. ¿Con el préstamo se invertirá en el sistema sanitario para evitar la propagación de la pandemia en los territorios de los pueblos indígenas? Es una incertidumbre. Solo hay certezas que post Covid-19 se calcula que los países para pagar sus deudas en unos años tendrán que ajustar entre 2 o 3% en el gasto público.
¿La crisis provocada por el propio capitalismo tendrá una salida para beneficiar a la mitad de la población mundial donde están incluidos nuestros pueblos indígenas o será para recrudecer la desigualdad social? Es una pregunta que no tiene una respuesta esperanzadora, pero tampoco concreta; sino que dependerá de los lazos que los pueblos van tejiendo y consolidando para expresarse contra el modelo económico vigente.
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| Jesús Rojas. Periodista |


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