El anuncio del Gobierno sobre la
intervención de la empresa agroexportadora Vicentin, despertó debates en
relación a nuestro modelo político y económico actual. Sobre todo, porque pone
en discusión nuestra estructura productiva en relación al concepto de Soberanía
Alimentaria.
¿Pero por
qué también es necesario un debate epistemológico? Cuál es la relación de la
epistemología con la expropiación de Vicentin.
Según la VIA
CAMPESINA, el movimiento campesino internacional, la soberanía alimentaria es
un “DERECHO de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente
adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho
a DECIDIR sobre su propio sistema alimentario y productivo” (A)
Sin embargo, en
nuestro país esto no se cumple. En Argentina, según el libro de Tierra Arrasada
de Darío Aranda “El monocultivo de soja abarcaba 12 millones de
hectáreas en 2003 y, en diez años, pasó a ocupar 21 millones” (B). Esto teniendo en cuenta
que el último año el 78% de las exportaciones agrícolas se han concentrado en
pocos cultivos básicos, relacionados a la soja.
Asimismo también plantea el científico Andrés
Carrasco “en Argentina tenemos un modelo de
producción que no es soberano. No lo es en minería, en agricultura, en energía.
Lo están decidiendo otros.” ©
Estos datos
reflejan la concentración productiva que se genera en relación a la producción
de alimentos de nuestro país, sin embargo, problematizar el modelo productivo
también nos propone pensar sobre la perspectiva del conocimiento científico y su
relación con el modelo agropecuario sobre todo si queremos discutir la “Soberanía
Alimentaria” en nuestra región.
En este sentido sostiene Marcos Filardi, de la red de
cátedras libres de soberanía alimentaria, que “La soberanía alimentaria
como sabemos es un paradigma contrapuesto al modelo agroindustrial dominante y
hasta ahora Vicentin es un emblema del sistema dominante. Si esta empresa se
pone al servicio de la soberanía alimentaria las reglas del juego pueden
cambiar” (D)
Sin embargo, actualmente nuestro paradigma científico
defiende un modelo extractivista en el cual predomina el uso masivo de
agrotóxicos sobre los territorios rurales, los agrotóxicos entendidos como
venenos que se usan para disminuir la presencia de insectos y otros seres vivos
sobre las plantaciones. Pero este modelo inexorablemente atenta contra el
crecimiento natural de nuestras tierras, derivando en un proceso de tierras
desechadas por el monocultivo, desalojos rurales para la instalación de las
corporaciones en ese territorio como también aguas y napas contaminadas que
terminan repercutiendo en la salud de los habitantes de pueblos aledaños.
Las lógicas productivas de nuestro sector agropecuario
responden a un modelo de desarrollo capitalista que exige que se produzca más,
sin medir las consecuencias ni la calidad de los productos que se producen, con
el fin de alcanzar los objetivos financieros de los sectores concentrados de la
economía. Sobre todo, si tenemos en cuenta que gran parte de nuestro desarrollo
económico, se rige por divisas provenientes de estos sectores agroexportadores.
En relación a esto Eduardo Gudynas plantea que “se
manipula y apropia la Naturaleza como condición y necesidad para atender
requerimientos cuya meta es el progreso perpetuo. La Naturaleza resulta tan
disminuida que queda reducida, en los primeros estudios de economía, al mero
factor de producción “tierra”. Se considera a los recursos naturales como
ilimitados y tan solo se requiere encontrar sus paraderos para enseguida explotarlos”
(E)
En
contraposición a esta situación, el autor Boaventura De Sousa Santos, nos propone pensar
alternativas emancipadoras a las lógicas productivas del modelo capitalista
sobre todo porque al autor considera que actualmente existe en la epistemología
occidental moderna, un pensamiento único que repercute en nuestra forma de
pensar las políticas públicas en relación al desarrollo productivo. El autor sostiene que debemos construir un
pensamiento epistemológico desde la mirada los sectores populares de nuestra
región. Una sociología insurgente que nos proponga desarrollar una “ecología de
saberes” donde se convivan democráticamente distintas formas de conocimiento.
El sociólogo plantea
que para contraponerse al paradigma de la “monocultura del productivismo” es
sumamente importante poder entender la “ecología de saberes” desde una mirada
contrahegemónica. Pensar la soberanía alimentaria, desde esta perspectiva, nos
propone revalorizar los sistemas alternativos de producción agroecológica de los
movimientos de campesinos y de la economía popular. En donde, las políticas
públicas además pongan en debate, la democratización de las tierras, la
agricultura familiar y campesina, y el derecho de los consumidores a acceder a
alimentos saludables.
Por lo cual,
desde la UTT, plantean “Hay que hacer una convocatoria al otro campo, ese
del foro agrario y popular, una convocatoria de pequeños y medianos productores
extensivos y de cereales en la Argentina, para pensar juntos como salir
adelante con Vicentin. No sirve de nada que entren divisas si están manchadas
con el envenenamiento de pueblos rurales, familias y de nuestros suelos. Esos
esquemas hay que pensar”. (F)
En conclusión,
pensar un panorama emancipador soberano, sobre la intervención de Vicentin, es un
desafío complejo entre un entramado de intereses políticos y empresariales, que
pugnan para sostener un modelo establecido. Pero también pensar lo
epistemológico en relación a esto, es pensar otra forma de concebirnos como
territorio y nuestra relación con la soberanía alimentaria. Por eso mismo, para
llevar adelante este proceso según el científico Andrés Carrasco “La
palabra es emancipación. Emanciparnos de modelos de pensamiento o epistemas que
nos convierten en imitadores, en subordinados a formas de pensamiento único. El
pensamiento crítico es el que deja de obedecer, el que pone una duda: ¿el
pensamiento único es el correcto, o lo están imponiendo para que no pensemos de
otra manera? Si compramos esa idea de pensamiento único, que ya es un modelo
civilizatorio, perdemos la libertad de tomar decisiones sobre nuestra vida y
nuestro futuro”. (G)
REFERENCIAS
B - “«Tierra arrasada», de Darío Aranda”
C – “Ciencia más allá de la pandemia: la voz de Carrasco y
una nueva publicación” https://www.lavaca.org/portada/ciencia-digna-la-voz-de-carrasco-y-una-nueva-publicacion/
D – “¿Soberanía alimentaria o agronegocios?” https://www.anred.org/2020/06/11/soberania-alimentaria-o-agronegocios/
E- Gudynas, Rubén – Cap. 1 “Naturaleza y Desarrollo en
América Latina” – “Ecología, Economía y ética del desarrollo sustentable”
F- “¿Soberanía alimentaria o agronegocios?” https://www.anred.org/2020/06/11/soberania-alimentaria-o-agronegocios/
G - “Ciencia más allá de la pandemia: la voz de Carrasco y
una nueva publicación” https://www.lavaca.org/portada/ciencia-digna-la-voz-de-carrasco-y-una-nueva-publicacion/
OTRAS FUENTES CONSULTADAS
- de Sousa Santos, Boaventura. Capítulo
I. La Sociología de las Ausencias y la Sociología de las Emergencias: para una
ecología de saberes. En publicación: Renovar la teoría crítica y
reinventar la emancipación social (encuentros en Buenos Aires). Agosto. 2006.
- AGROTÓXICOS:
DEL CAMPO AL CAMPOSANTO https://periodismoambiental.com.ar/agrotoxicos-del-campo-al-camposanto/
Lipihual, Maximiliano.
Comunicador Social y Realizador Audiovisual independiente.



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