martes, 23 de junio de 2020

De la soberanía alimentaria a la ecología de saberes - El debate epistemológico en relación a la expropiación de Vicentin.





El anuncio del Gobierno sobre la intervención de la empresa agroexportadora Vicentin, despertó debates en relación a nuestro modelo político y económico actual. Sobre todo, porque pone en discusión nuestra estructura productiva en relación al concepto de Soberanía Alimentaria.

¿Pero por qué también es necesario un debate epistemológico? Cuál es la relación de la epistemología con la expropiación de Vicentin.

Según la VIA CAMPESINA, el movimiento campesino internacional, la soberanía alimentaria es un “DERECHO de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a DECIDIR sobre su propio sistema alimentario y productivo” (A)
Sin embargo, en nuestro país esto no se cumple. En Argentina, según el libro de Tierra Arrasada de Darío Aranda El monocultivo de soja abarcaba 12 millones de hectáreas en 2003 y, en diez años, pasó a ocupar 21 millones” (B). Esto teniendo en cuenta que el último año el 78% de las exportaciones agrícolas se han concentrado en pocos cultivos básicos, relacionados a la soja.

Asimismo también plantea el científico Andrés Carrasco en Argentina tenemos un modelo de producción que no es soberano. No lo es en minería, en agricultura, en energía. Lo están decidiendo otros.” ©

Estos datos reflejan la concentración productiva que se genera en relación a la producción de alimentos de nuestro país, sin embargo, problematizar el modelo productivo también nos propone pensar sobre la perspectiva del conocimiento científico y su relación con el modelo agropecuario sobre todo si queremos discutir la “Soberanía Alimentaria” en nuestra región. 

En este sentido sostiene Marcos Filardi, de la red de cátedras libres de soberanía alimentaria, que “La soberanía alimentaria como sabemos es un paradigma contrapuesto al modelo agroindustrial dominante y hasta ahora Vicentin es un emblema del sistema dominante. Si esta empresa se pone al servicio de la soberanía alimentaria las reglas del juego pueden cambiar” (D)

Sin embargo, actualmente nuestro paradigma científico defiende un modelo extractivista en el cual predomina el uso masivo de agrotóxicos sobre los territorios rurales, los agrotóxicos entendidos como venenos que se usan para disminuir la presencia de insectos y otros seres vivos sobre las plantaciones. Pero este modelo inexorablemente atenta contra el crecimiento natural de nuestras tierras, derivando en un proceso de tierras desechadas por el monocultivo, desalojos rurales para la instalación de las corporaciones en ese territorio como también aguas y napas contaminadas que terminan repercutiendo en la salud de los habitantes de pueblos aledaños.

Las lógicas productivas de nuestro sector agropecuario responden a un modelo de desarrollo capitalista que exige que se produzca más, sin medir las consecuencias ni la calidad de los productos que se producen, con el fin de alcanzar los objetivos financieros de los sectores concentrados de la economía. Sobre todo, si tenemos en cuenta que gran parte de nuestro desarrollo económico, se rige por divisas provenientes de estos sectores agroexportadores.

En relación a esto Eduardo Gudynas plantea que “se manipula y apropia la Naturaleza como condición y necesidad para atender requerimientos cuya meta es el progreso perpetuo. La Naturaleza resulta tan disminuida que queda reducida, en los primeros estudios de economía, al mero factor de producción “tierra”. Se considera a los recursos naturales como ilimitados y tan solo se requiere encontrar sus paraderos para enseguida explotarlos” (E)

En contraposición a esta situación, el autor Boaventura De Sousa Santos, nos propone pensar alternativas emancipadoras a las lógicas productivas del modelo capitalista sobre todo porque al autor considera que actualmente existe en la epistemología occidental moderna, un pensamiento único que repercute en nuestra forma de pensar las políticas públicas en relación al desarrollo productivo.  El autor sostiene que debemos construir un pensamiento epistemológico desde la mirada los sectores populares de nuestra región. Una sociología insurgente que nos proponga desarrollar una “ecología de saberes” donde se convivan democráticamente distintas formas de conocimiento.

El sociólogo plantea que para contraponerse al paradigma de la “monocultura del productivismo” es sumamente importante poder entender la “ecología de saberes” desde una mirada contrahegemónica. Pensar la soberanía alimentaria, desde esta perspectiva, nos propone revalorizar los sistemas alternativos de producción agroecológica de los movimientos de campesinos y de la economía popular. En donde, las políticas públicas además pongan en debate, la democratización de las tierras, la agricultura familiar y campesina, y el derecho de los consumidores a acceder a alimentos saludables.

Por lo cual, desde la UTT, plantean Hay que hacer una convocatoria al otro campo, ese del foro agrario y popular, una convocatoria de pequeños y medianos productores extensivos y de cereales en la Argentina, para pensar juntos como salir adelante con Vicentin. No sirve de nada que entren divisas si están manchadas con el envenenamiento de pueblos rurales, familias y de nuestros suelos. Esos esquemas hay que pensar”. (F)



En conclusión, pensar un panorama emancipador soberano, sobre la intervención de Vicentin, es un desafío complejo entre un entramado de intereses políticos y empresariales, que pugnan para sostener un modelo establecido. Pero también pensar lo epistemológico en relación a esto, es pensar otra forma de concebirnos como territorio y nuestra relación con la soberanía alimentaria. Por eso mismo, para llevar adelante este proceso según el científico Andrés Carrasco “La palabra es emancipación. Emanciparnos de modelos de pensamiento o epistemas que nos convierten en imitadores, en subordinados a formas de pensamiento único. El pensamiento crítico es el que deja de obedecer, el que pone una duda: ¿el pensamiento único es el correcto, o lo están imponiendo para que no pensemos de otra manera? Si compramos esa idea de pensamiento único, que ya es un modelo civilizatorio, perdemos la libertad de tomar decisiones sobre nuestra vida y nuestro futuro”. (G)

REFERENCIAS

A – “Que es a Soberanía Alimentaria”                                                    https://viacampesina.org/es/que-es-la-soberania-alimentaria/

B - “«Tierra arrasada», de Darío Aranda”

C – “Ciencia más allá de la pandemia: la voz de Carrasco y una nueva publicación” https://www.lavaca.org/portada/ciencia-digna-la-voz-de-carrasco-y-una-nueva-publicacion/

D – “¿Soberanía alimentaria o agronegocios?”                         https://www.anred.org/2020/06/11/soberania-alimentaria-o-agronegocios/

E- Gudynas, Rubén – Cap. 1 “Naturaleza y Desarrollo en América Latina” –                          “Ecología, Economía y ética del desarrollo sustentable”

F- “¿Soberanía alimentaria o agronegocios?”                     https://www.anred.org/2020/06/11/soberania-alimentaria-o-agronegocios/

G - “Ciencia más allá de la pandemia: la voz de Carrasco y una nueva publicación” https://www.lavaca.org/portada/ciencia-digna-la-voz-de-carrasco-y-una-nueva-publicacion/

OTRAS FUENTES CONSULTADAS

- de Sousa Santos, Boaventura. Capítulo I. La Sociología de las Ausencias y la Sociología de las Emergencias: para una ecología de saberes. En publicación: Renovar la teoría crítica y reinventar la emancipación social (encuentros en Buenos Aires). Agosto. 2006.

- AGROTÓXICOS: DEL CAMPO AL CAMPOSANTO https://periodismoambiental.com.ar/agrotoxicos-del-campo-al-camposanto/



Lipihual, Maximiliano. 
Comunicador Social y Realizador Audiovisual independiente. 

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